¡Que no “te pinche” la salmonela!

¡Que no “te pinche” la salmonela!
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Acabamos de ver en los medios de comunicación cómo treinta y seis personas sufrieron un brote de salmonelosis por el consumo de un pincho en un establecimiento de Santander
Sin duda, uno de los aspectos más atractivos de los establecimientos de restauración en nuestro país es disfrutar de una tapa o pincho mientras nos tomamos una consumición. Se trata de pequeñas porciones de comida, expuestas en las barras de los bares y cafeterías, a modo de reclamo para el cliente, y que deben permanecer en perfecto estado de conservación ya que pueden convertirse en un foco de toxiinfección alimentaria si no se toman las adecuadas medidas preventivas, como hemos podido comprobar.
Estos alimentos suelen prepararse con antelación y en ocasiones su consumo no es inmediato, sino que depende de la afluencia de clientes que lo demanden. Partiendo de la base de que la contaminación o la multiplicación microbiana es estos productos son, en la práctica, inevitables, a mayor velocidad de consumo existirá menos tiempo de exposición y por lo tanto, menos riesgo de para el aumento de la contaminación en el alimento. Por el contrario, en el caso de un consumo escaso, la tapa o pincho permanecerá más tiempo expuesto, haciendo que aumenten los factores que favorecen el aumento de la contaminación del mismo. En otras palabras, el tiempo de exposición es un elemento clave en la seguridad alimentaria de estos productos
El entorno en el que se sirven estos alimentos, es otro factor añadido de riesgo, ya que las condiciones ambientales pueden suponer una elevada temperatura, presencia de insectos, un continuo ir y venir de manos, vasos y monedas, además de toses y estornudos, lo que propicia unas condiciones favorables para la contaminación y el posterior desarrollo bacterianos.
Las tapas o pinchos son, en muchas ocasiones, la tarjeta de presentación de un establecimiento, y su variedad, calidad y servicio, condicionan la afluencia de clientes en el mismo. Por ello, no conviene olvidarnos de estos alimentos y debemos establecer también unas correctas pautas de higiene para garantizar su seguridad alimentaria.
Algunas de estas pautas más importantes son:
  • Asegurar la calidad de los ingredientes utilizados realizando un control sobre nuestro proveedores (origen de los productos, condiciones de transporte, registro sanitario,…).
  • Orden, limpieza y desinfección, tanto en el lugar de almacenamiento del alimento, la cocina o el lugar de exposición/servicio.
  • Evitar posibles contaminaciones cruzadas, con otros alimentos, residuos o personas.
  • Exposición del alimento en vitrinas protegidas o refrigeradas, evitará que no caiga nada sobre éste y que se mantenga a una temperatura de conservación adecuada en el caso de refrigeración.
  • Disponer de pequeños recipientes para recoger residuos, como palillos y servilletas, que se generan en abundancia en este tipo de establecimientos, para evitar su acumulación en el suelo o la barra.
  • Tener especial cuidado con las tortillas y las elaboraciones con huevo. Debe extremarse las precauciones en este tipo de alimentos ya que son una de las principales causas de toxiinfección alimentaria. Es recomendable la utilización de ovoproductos y si su consumo no es inmediato a su elaboración (en un periodo máximo de dos horas), se debe mantener a temperatura refrigerada hasta su consumo, que debería ser lo antes posible.

Y ahora….¡¡a disfrutar de unos buenos pinchos!!

Por Romina Fernández Anes.

 

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  1. Felix Martín  septiembre 24, 2015

    qqqqqqq

    (reply)

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